Es curiosa la capacidad del ser
humano para elaborar todo tipo de complejas mentiras hiper realistas que lo
salven de sí mismo. Nunca y siempre, las dos palabras más peligrosas y menos
fiables jamás pronunciadas. Es tan fácil hablar de imposibles y de nuncas
jamases, tan bonito vivir en una burbuja en la que lo que no es, no es porque
no debía ser, y las decisiones se toman a sí mismas antes incluso de que
podamos intentar evitarlo. Es curioso como las palabras se
entierran por sí solas cuando los sentimientos toman el control. La metáfora
del vaso medio lleno o medio vacío, los imposibles pronunciados con un
espejismo de certeza, los “yo nunca”, los “yo siempre”, los juramentos, las
promesas incumplidas antes incluso de llegarse a elaborar.
Tomar decisiones es la parte más
difícil de crecer, con los años estas se van haciendo más grandes, más pesadas,
más salvajes. Todas esas mentiras piadosas que vienen de serie en nuestro
vocabulario forman parte de un mapa ideal de paraísos que nos evitan tener que arriesgarnos
a luchar contra la indecisión. No sé si algún día seré capaz de
entender completamente todo esto, tampoco sé si quiero hacerlo. Hablar de todo
sin saber de mucho es fácil, lo difícil es ser conscientes de que en esto de la
vida todos estamos bastante perdidos, aunque seguirá siendo más cómodo darle la
vuelta a la almohada y seguir durmiendo.
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