
Ser valiente no es no tener miedo, ser valiente es
enfrentarse a aquello que te da miedo a pesar de que te lo dé. Significa caerse
100 veces o 1000 veces o las que sean
y levantarse y seguir hacia
delante. Ser valiente es tener un sueño, e ir a por él cada día y pasar de
todos aquellos que te digan que no puedes. Ser valiente es sonreír incluso
cuando parece imposible hacerlo, para hacer feliz a otra persona. Ser valiente
es adentrarse en lo desconocido, en la oscuridad, tener miedo, y apartarlo de un
guantazo porque se interpone en tu camino. Dicen por ahí que llorar es de
cobardes, no tienen ni idea, el valiente no teme expresar sus sentimientos, el
valiente se muestra tal y como es. La valentía es un don, es una cualidad
maravillosa que se adquiere con el tiempo, y son pocos los afortunados que
nacen valientes.
Todos aquellos que de pequeños nos escondíamos por las
noches bajo las sabanas, todos los que encendíamos todas las luces de la casa
para ir a por un vaso de agua, todos los que hemos mirado desde lejos a esa
persona tan especial sin atrevernos a acercarnos, todos los que hemos negado
sentimientos por miedo al dolor que pueda producir expresarlos, todos los
soldados, las madres y los padres, los
médicos, los profesores, los amigos, los enamorados, los niños…
TODOS tenemos miedo. La vida es corta y aquel que lo sabe,
aquel que lo descubre, deja a un lado al miedo y es valiente, es valiente
porque no hay tiempo para ser cobarde, porque el miedo se interpone entre
nosotros y la felicidad y nada debería interponerse. Tenemos que ser valientes,
debemos ser valientes, y vivir nuestra vida intensamente y disfrutar de cada
día al máximo.
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