El más preciado de los bienes, el único que
escapa por completo de nuestro control, no puede comprarse, no puede ganarse,
no puede borrarse. Es omnipotente y omnipresente, y no se detiene por nada ni
por nadie. Vivimos contando en silencio los segundos y minutos de cada uno de nuestros
días, conscientes de que el contador que pusimos en marcha al nacer no parará
hasta el final. Vivimos con miedo, un miedo latente pero poderoso, un monstruo
que amenaza con cobrar fuerza en cualquier momento. Pero el peligro no reside
en el tiempo en sí, sino en el efecto que causa en nosotros su falta.
Emociónate y escribe
No sé exactamente lo que hago, aunque supongo que una buena forma de definir este blog sería decir que contiene lo que pienso y lo que siento en el momento que aparece señalado debajo de cada entrada
viernes, 25 de septiembre de 2015
Eternamente cómodos
Es curiosa la capacidad del ser
humano para elaborar todo tipo de complejas mentiras hiper realistas que lo
salven de sí mismo. Nunca y siempre, las dos palabras más peligrosas y menos
fiables jamás pronunciadas. Es tan fácil hablar de imposibles y de nuncas
jamases, tan bonito vivir en una burbuja en la que lo que no es, no es porque
no debía ser, y las decisiones se toman a sí mismas antes incluso de que
podamos intentar evitarlo. Es curioso como las palabras se
entierran por sí solas cuando los sentimientos toman el control. La metáfora
del vaso medio lleno o medio vacío, los imposibles pronunciados con un
espejismo de certeza, los “yo nunca”, los “yo siempre”, los juramentos, las
promesas incumplidas antes incluso de llegarse a elaborar.
Tomar decisiones es la parte más
difícil de crecer, con los años estas se van haciendo más grandes, más pesadas,
más salvajes. Todas esas mentiras piadosas que vienen de serie en nuestro
vocabulario forman parte de un mapa ideal de paraísos que nos evitan tener que arriesgarnos
a luchar contra la indecisión. No sé si algún día seré capaz de
entender completamente todo esto, tampoco sé si quiero hacerlo. Hablar de todo
sin saber de mucho es fácil, lo difícil es ser conscientes de que en esto de la
vida todos estamos bastante perdidos, aunque seguirá siendo más cómodo darle la
vuelta a la almohada y seguir durmiendo.
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