Que sí, que la vida no es todo
alegría y color, que la vida es mala, y a veces incluso demasiado cruel y
blablablá, el rollo de siempre. Pero, después de todo, yo estoy segura de que
nadie se arrepiente de vivir, porque no vivir habría sido mucho peor, entonces,
por muy puta que la vida parezca a veces, tiene que tener algo bueno, ¿no? Si
no, no habría miles de millones de tontos deseando vivirla. Entonces si existe
algo que hace que la vida merezca la pena, por qué malgastar algo tan preciado
como es el tiempo, haciendo lo que no quieres, queriendo a quien no le
importas, sonriendo cuando estas triste y aguantando solo toda la mierda que se
te viene encima. ¿Y si se acabase todo mañana? ¿Si supieses que solo te queda
un día de vida? ¿Qué harías? ¿Malgastarías a caso un solo segundo de ese tiempo
en algo que no mereciese totalmente la pena? No, nadie lo haría, lo sé porque
yo tampoco lo haría, porque debemos vivir nuestras vidas como si no hubiese
un mañana, todos y cada uno de nosotros deberíamos experimentar en nuestro
último aliento esa sensación de haber cumplido, de haber logrado pasar por esta
vida y haber disfrutado de ella lo máximo posible, de haber saboreado el amor,
el dolor, la superación, la pérdida, la felicidad. Supongo que siempre quedarán
aquellas cosas que siempre nos habría gustado hacer y nunca pudimos, pero
hagamos que al ver esa “película” de nuestras vidas pasar por delante de
nuestros ojos al final de todo lo vivido, sonriamos con orgullo satisfechos.
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