Emociónate y escribe
No sé exactamente lo que hago, aunque supongo que una buena forma de definir este blog sería decir que contiene lo que pienso y lo que siento en el momento que aparece señalado debajo de cada entrada
lunes, 7 de enero de 2013
Promesas.
¿No odiáis esas promesas tontas?
¿Esas promesas falsas que no llegan nunca a ser? A veces aunque no lo hagamos
con mala intención nuestras ganas nos traicionan o nos puede la emoción y prometemos
cosas que no sabemos si se cumplirán o si se pueden llegar a cumplir. Todo
marcha bien hasta que el prometido es consciente de que esa promesa que le
había ilusionado se ha convertido en un mero recuerdo que ni es ni será nunca,
y esto duele, duele darse cuenta de que las cosas cambian, de que las personas
cambiamos, de que es difícil hacer una promesa y cumplirla, aunque nuestra
intención no sea la de hacer daño. Somos así, diremos una y mil veces ‘te
prometo…’ porque somos impulsivos, somos egoístas y muchas veces, y esto es
algo que nos pude hacer mucho daño, no pensamos en absoluto las cosas que
decimos, ni como pueden estas afectarnos o afectar a otros en un tiempo. Y solo
cuando el daño ya está hecho, cuando las lagrimas ya han caído, cuando ya se ha
roto el corazón, nos damos cuenta de que somos unos tontos caprichosos, pero no
sirve de nada, porque una y otra vez volveremos a caer.
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