Ese momento del día en que
necesitas estar solo contigo, en que necesitas decirle adiós al mundo, a los
problemas, a la gente, a todo. Te tumbas en la cama con la única compañía del móvil
y unos cascos. Pones tu canción favorita a todo volumen y cierras lo ojos. Y
realmente por unos minutos parece que no hay nada más, puedes ser feliz en tu
mundo de ensueño al que te llevan esas notas que tan bien conoces, puedes
olvidarte de este mundo real que tanto daño te ha hecho y que te seguirá haciendo,
pero ahora no, ese momento, es tuyo, y solo tuyo, y nada ni nadie te puede
quitar el placer de evadirte de todo ahora, aunque solo sea por un pequeño instante.
Y es que todos necesitamos huir en algún momento, todos necesitamos olvidar la
realidad y escapar a nuestro mundo perfecto, soñar despiertos con todo aquello
que también soñamos dormidos. Y en ese momento, estés donde estés, abres lo
ojos cuando acaba la canción, y sonríes, porque no hay nada que reconforte más
un corazón cansado que la música, o por lo menos con el mío eso es
verdaderamente lo que mejor funciona. No sé qué haría yo sin ella.
http://www.youtube.com/watch?v=Z_7Y3DNdkig
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